Si tenés clorador salino, comprás sal una vez al año y no volvés a pensar en el tema. El problema es el momento de comprarla: entrás a buscar "sal para pileta" y aparecen cuatro o cinco cosas que parecen iguales, con precios que no son iguales, y ninguna explica en qué se diferencian. Esta nota es para resolver exactamente eso.
Primero: qué hace la sal en un clorador salino
El clorador salino no reemplaza al cloro. Lo fabrica. El equipo pasa el agua salada por una celda con dos electrodos, y por electrólisis convierte el cloruro de sodio en cloro activo. Ese cloro desinfecta, se consume, y vuelve a convertirse en sal. Es un circuito: por eso la sal no "se gasta" como el cloro en pastillas — se pierde solo por evaporación forzada, por salpicadura, por lavado del filtro y por el agua que se repone.
Consecuencia práctica: la sal se carga fuerte una vez, al arranque de temporada, y después se repone poco. Ese es el momento de comprar bien.
Por qué la pureza de la sal importa, y por qué no importa por lo que creés
Acá hay un malentendido que se repite en todos los mostradores: que la sal más pura "clora mejor". No. El cloro que genera el equipo depende de la concentración de cloruro de sodio en el agua y de la potencia de la celda, no de la prolijidad de la sal. Una sal más pura no desinfecta más.
Lo que cambia es otra cosa, y es más caro: el residuo insoluble. Toda sal tiene un porcentaje de material que no se disuelve —tierra, sulfatos, calcio, magnesio—. Ese residuo no desaparece: se deposita en el fondo, pasa por el filtro y, sobre todo, llega a la celda del clorador. La celda es la pieza cara del equipo y es la que se reemplaza cuando se incrusta.
Traducido: la sal más pura no te da más cloro, te alarga la vida de la celda. Esa es la decisión real. No es un tema de resultado en el agua, es un tema de cuánto tiempo tarda en romperse el equipo.
Las cuatro calidades, en criollo
La sal sale de la salina y va pasando por procesos. Cada paso le saca algo.
- Sal Gruesa Común. Sale de la salina y se zarandea a granulometría. No se lava. Es la más económica y la que más residuo insoluble tiene.
- Sal Gruesa Lavada. Se lava con salmuera saturada para arrastrar impurezas. Menos insolubles.
- Sal Gruesa Lavada y Centrifugada. Después del lavado se centrifuga para sacarle humedad. Fluye mejor, se apelmaza menos y tiene menos residuo todavía.
- Sal Gruesa Lavada, Purificada y Seca. Lavada, purificada y secada a más de 80 °C. Es la única que tiene piso legal de pureza en Argentina (es la que se usa para consumo humano). Es la de mayor precio por kilo y la de menos residuo.
Entonces cuál compro
Si tu equipo es nuevo o la celda te salió cara: la Lavada y Centrifugada es el punto de equilibrio. Cuida la celda sin el salto de precio de la purificada.
Si la pileta es chica, el equipo tiene años o el uso es de fin de semana: la Lavada alcanza y es sensiblemente más barata.
Si tenés agua de pozo con mucho mineral o querés el mínimo mantenimiento posible: la Lavada, Purificada y Seca. Es la decisión de quien prefiere pagar más una vez al año que cambiar una celda.
La Común tiene sentido para ablandadores de agua y para usos donde el residuo no llega a una pieza cara. Para clorador salino es la opción de precio, no la recomendada.
El grano: por qué se usa gruesa y no fina
La sal gruesa se disuelve lento. En una pileta eso es una ventaja: la volcás, se va disolviendo con la bomba en marcha y no te genera un pico local de salinidad ni una capa compacta en el fondo. La sal fina se disuelve rápido pero se apelmaza y es más difícil de distribuir. Para clorador salino, gruesa.
Cuánta sal lleva tu pileta
No te la voy a inventar. La concentración la fija el fabricante de tu clorador, y varía bastante entre equipos: no es lo mismo un clorador de célula estándar que uno de baja salinidad. El dato está en el manual del equipo o en la etiqueta de la celda, y casi todos los cloradores modernos tienen lectura de salinidad en el display.
El método es siempre el mismo:
- Buscá en el manual del equipo la concentración objetivo.
- Calculá el volumen real de agua de tu pileta (largo × ancho × profundidad media).
- Medí la salinidad actual — con el display del equipo o con un test de sal. Si la pileta arranca con agua nueva, es cero; si es agua que quedó del año pasado, no.
- Cargá la diferencia, no el total. Este es el error más común y no se puede deshacer: sal de más solo se saca vaciando y reponiendo agua. Si dudás, cargá de menos y completá después.
- Volcala con la bomba en marcha, repartida, y esperá que se disuelva antes de leer de nuevo.
Un detalle que cuesta plata y nadie avisa
Poner la sal antes de ajustar el pH es poner el carro delante del caballo. El clorador trabaja mal y se incrusta más rápido con el pH fuera de rango. El orden del arranque de temporada está en esta nota sobre pH, alcalinidad y dureza.
Conviene comprar de a 25 kg
Una pileta familiar con clorador salino carga varias decenas de kilos al arranque. En bolsa de 25 kg el kilo sale muy por debajo del paquete de 1 o 2 kg —en el caso de la sal gruesa, la diferencia por kilo llega al 76%—. La sal no se vence: guardada cerrada y en seco, la que sobra es la reposición del año que viene.
Las cuatro calidades, con el precio por kilo de cada presentación a la vista: Sal Gruesa Común · Lavada · Lavada y Centrifugada · Lavada, Purificada y Seca
